
Kalondi marcó una forma de verme como humorista gráfico. Si es que puedo serlo. Y él lo ejemplifica con muchas frases hechas. Y las hace trizas. Al costado del camino, va recogiendo lo que otros documentan como algo intelectual. El va más allá. Reflexiona con manchas negras sobre fondo blanco. O al revés. Expresivo y terrible, nos detiene un momento para ver como el sistema nos destruye. Pensamiento del 60 luego del 2000. Y su Aún no he muerto, nos satiriza con datos y fechas. Es Kalondi. Piensa, luego, dibuja…